Vida noble y vida vulgar, un comentario sobre la Rebelión de las masas de Ortega(Primero)

Uno de los mejores libros, sin duda, de Ortega y Gasset es La rebelión de las masas. Nos encontramos ante un magnífico ensayo de filosofía social aun vigente después de muchos años. Ortega considera que el gran fenómeno del siglo XX es el acceso de las masas al pleno poder social. Es lo que parece un triunfo democrático. Este poder de las masas en la sociedad tiene los siguientes rasgos: el gran aumento de posibilidades de nivel de vida estimula la expansión de sus deseos. Dicho de otra manera y como dice mi abuela, que con cien años encima algo tendrá que decir: “cuanto más tienes, más quieres”.
En esta sociedad organizada de esta manera “casi perfecta”, se da una situación paradójica: al hombre-masa sólo le preocupa su bienestar, pero a la vez es insolidario con las causas de ese bienestar. Además muestra una radical ingratitud hacia cuanto ha hecho posible su existencia. Esto es la guinda del pastel, ¿cuantas personas se radicalizan en contra esta sociedad que le ha llevado a tener el bienestar que disfrutan? Ortega dió en el clavo.
Llegados a este punto, Ortega hizo una distinción desde el punto de vista del comportamiento. Diferenciaba entre “vida noble” y “vida vulgar”, los que eligen la “superación” o los que simplemente se dejan llevar por la “inercia”. El hombre excelente es el que se exige a sí mismo; el vulgar es el que no se exige nada. Aparece aquí el hombre razonable e inteligente, que quiere conocer la genealogía de las cosas, de la cultura, la razón histórica; frente al hombre que no quiere dar razones, sólo quiere imponer sus opiniones.
Todas estas afirmaciones siguen siendo verdaderas y actuales. Ortega insiste en un aspecto decisivo: una civilización avanzada tiene mucho pasado a sus espaldas, mucha experiencia, mucha historia: “El saber histórico es una técnica imprescindible para conservar y continuar una civilización”.
por Toni Zamalaparra

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